Terroir 1996 banner
IVES 9 IVES Conference Series 9 El Malvasía en la isla de la Palma

El Malvasía en la isla de la Palma

Abstract

El tema que me corresponde tratar en esta mini conferencia sobre “Caracterización vitivinícola de las Malvasías en Canarias”, es por razones obvias la parte que atañe a la Isla de La Palma.
Voy a comenzar por la faceta histórica, para pasar luego a la tradición, zonas de cultivo, descripción de la parra, modalidad cultural, el vino y sus atributos organolépticos.
Hablar del malvasía de Canarias es mencionar al malvasía que más fama ha alcanzado a escala universal. William Shakespeare que vivió entre 1564 y 1616 lo inmortalizó citándolo en alguna de sus obras, lo mismo que Sir Walter Scott en la época romántica. Pero fue el veneciano Carlo Goldoni (1707-1792) quien contribuyó a populalizarlo, al citarlo en multitud de ocasiones a través de una extensa producción teatral que alcanzó las 250 obras. Como ejemplo de esta popularidad hay una calle que lleva el nombre de “Malvasía” en la ciudad de Treviso, cercana a Venecia.
Pero hablar del malvasía de Canarias no es hablar de algo mítico; es hablar de algo tangible que continúa en la actualidad y al parecer con renovadas ansias de popularizarlo de nuevo. Estas iniciativas son dignas de aplauso.
A la isla de La Palma le corresponde un protagonismo fundamental en este aspecto. Sin duda alguna las parras llegaron a la isla procedentes de Madeira y de allí pasaron al resto de las islas productoras.
Madeira fue descubierta en 1418 por Juan Gonçalvez Zarco y pronto fue colonizada. La Palma, cuya conquista tuvo lugar en 1493, se aprovechó de la cercanía de Madeira para su desarrollo agrícola y ganadero. Cuando La Palma fue incorporada a la corona española, Madeira llevaba ya 75 años como isla colonizada, con una importante estructura productiva.
La tradición oral también dice que llegaron a La Palma sarmientos de malvasía procedentes de la isla de Lípari, cercana a Sicilia, donde se conserva actualmente una pequeña producción semejante en métodos y calidad a la malvasía palmera.
Voy a basar esta pequeña charla en mi experiencia como viticultor-bodeguero y en una larga tradición familiar que arranca de mis antepasados en torno al año 1700. Uno de mis bisabuelos, Pedro Cabrera, fue el principal cosechero de malvasía dulce de la isla de La Palma y falleció prematuramente en Cuba a finales del siglo XIX. Con su desaparición se interrumpe la producción familiar a gran escala, que recuperó mi extinto padre Elías Carballo Cabrera en torno a 1945, y quien en 1957 realizó la última exportación de vino malvasía dulce a la isla de Cuba. A mí me ha correspondido potenciar y modernizar la producción. Otras familias de la zona de Fuencaliente como los Morera, los Hernández Monterrey o los Hernández Díaz, han sido también destacados productores.
La producción principal de malvasía quedó reducida a Fuencaliente, junto a pequeñas cantidades en el Hoyo de Mazo y Las Breñas.
La microzona de los Llanos Negros, situada en el término municipal de Fuencaliente, al pie del volcán de San Antonio (1677), reviste unas características muy especiales: Es un terreno cubierto de picón, procedente del mencionado volcán, cuyo espesor es de 1.5 a 3 metros. El suelo anterior a la erupción está bajo la capa de picón que se asemeja a una inmensa esponja; se recarga de agua cuando llueve y la suministra al sistema radicular de la planta de forma paulatina. Por esta razón, para plantar la viña hay que excavar zanjas que lleguen al suelo productivo.
Esta microzona está situada a unos 450 metros de altitud sobre el nivel del mar y vuelta al suroeste, resguardada del alisio por el tramo final de la cordillera Cumbre Vieja-Teneguía. La pluviometría media en la década 1990-2000, fue de 385 litros por metro cuadrado y año, con lluvias procedentes del noroeste y suroeste, con algunas ocasionales del norte.
La parra de malvasía es la más vigorosa y la que tiene un mayor desarrollo leñoso, dándose el caso de parras con más de 100 años que aún conservan una buena producción. Es una variedad muy sensible al frío, al viento, a las enfermedades criptogámicas mildiu y oidio, y la más apetecida por los conejos. Pese a todo es la reina por la exquisita calidad de sus uvas para vinificar.
La variedad que se cultiva en Fuencaliente es la “blanca fina”, que tiene abundantes y largos sarmientos y unas hojas pentalobuladas con senos laterales tan marcados que la hacen fácilmente reconocible. Sus racimos son medianos, con baya elíptica pequeña de color ambarino y su producción es irregular.
La forma de cultivo es la de tendido bajo con horquetas para suspender las cepas y sarmientos de forma gradual y a medida que crecen los racimos captar mejor el calor del suelo.
En los Llanos Negros los rayos directos del sol entran avanzada la mañana para encontrarse con abundantes serenadas, donde el prolongado sol de la tarde confiere a los racimos un color inicial a manzanilla, que con la lenta maduración cambian a amarillo dorado y finalmente en la sobremaduración a oro viejo adornado con alegres pasas.
De aquí surge un vino dulce de poesía nacido en un lugar único, que tiene su más profundo secreto en la maduración prolongada y que con toda justicia se le ha descrito como un “tesoro enológico mundial”. ¿Por qué se le denomina así?. Este primor de vino, “boccata de Cardenali” según la expresión franca de un renombrado catador, es un vino naturalmente dulce cuya vinificación se realiza con las levaduras propias de la uva y cuya fermentación se para de forma natural debido a la alta concentración de azúcares que hay inicialmente en el mosto (18-19 ºBé).
La vendimia de sus uvas es la última; la cantidad de horas de exposición a la luz indirecta del sol por las mañanas y los suaves rescoldos de un sol sensual en los ocasos, hacen que se completen de una forma gradual los azúcares, para producir un caldo con fragancia de embrujo muy marcada, propio únicamente de un malvasía naturalmente dulce según la legislación. Fantásticos aromas, sabor dulce con acidez equilibrada y gusto sumamente delicado, que permanece largo tiempo en el paladar. En la imaginación del catador entran los colores, olores y sabores que se identifican con los más exquisitos de la naturaleza y que, con espontáneo entusiasmo, dedican a esta gloria fuencalentera, palmera y canaria.
En suma, un vino logrado en una microzona privilegiada, con un suelo singular en régimen de secano y la pluviometría adecuada, hijo de la reina de las parras, bendecido por el toque y encanto natural conferido por sus propias levaduras; en fin, un vino para aperitivo o postre, una auténtica ambrosía que no puede faltar en las grandes celebraciones y que ha dado renombre a la Isla junto a otras producciones emblemáticas como la seda y el tabaco.
Estamos ante un producto exquisito de primer orden que no ha sido suficientemente valorado y que tiene una fama histórica bien ganada. Esperamos los productores que este vino vuelva a ocupar un lugar merecido como uno de los mejores entre los mejores del mundo.
Deseamos que la cata que al final de este acto se va a realizar confirme estas palabras.

DOI:

Publication date: February 24, 2022

Issue: Terroir 2000 

Type: Article

Authors

ANTONIO CARBALLO PÉREZ

Tags

IVES Conference Series | Terroir 2000

Citation

Related articles…

Effect of vigour and number of clusters on eonological parameters and metabolic profile of Cabernet Sauvignon red wines

Vegetative growth and yield are reported to affect grape and wine quality. They can be controlled through different techniques linked to vine management. The objective of this research was to determine the effect of vine vigour and number of clusters per vine on physicochemical composition and phenolic profile of red wines. The experiment was carried out during two vegetative cycles, with cv. Cabernet Sauvignon grafted onto Paulsen 1103. Three vine vigour were defined, according to shoot weight at previous harvests, being low, medium and high. Five treatments of number of clusters were used for each vigour, with 15, 22, 29, 36, and 45 clusters per vine. Grapes from all treatments were harvested in the same day from Brix and total acidity criteria. Thirty days after bottling, classical analyzes and phenolic compounds were performed. As results, different responses were obtained from each vintage. In 2020, a dry season from veraison to harvest, grapes and wines obtained from low vigour treatment and 45 clusters per vine was the highest in sugar and alcohol content respectively, while grapes and wines from high vigour and 15 clusters presented the lowest sugar and alcohol content. Total anthocyanins were higher in treatment with low vigour and 15 clusters, while the lowest amounts were found in low vigour with 45 clusters, as well as medium and high vigour with 36 clusters per vine. Total tannins were higher in high vigour with 22 clusters and medium vigour with 29 clusters, while were lower in low vigour with 36 clusters. In 2021, a wet season at harvest, responses were different, and great variations were observed between treatments. As conclusions, yield and vine vigour had strong influence on grape and wine quality, promoting different enological potentials on which can be indicated/used for aging strategies of red and even rosé wines.

Vineyards and clay minerals: multi-technique analytical approach and correlations with soil properties

Purpose of this research is to quantitatively assess the mineral component of vineyard soils, with particular attention to the mineralogical analysis of clays, which represent an element of high importance in the vineyard culture as well as in general agriculture. An X-ray diffraction (XRD) / thermogravimetric (TG) multi-technique analytical approach was developed, tested on soil samples taken from vineyards around the world. This codified analytical procedure was necessary to obtain precise qualitative and quantitative mineralogical data, globally comparable to distinguish the geopedological identity of the vineyards. Soil samples from vineyards of various locations were analysed, in very different geological conditions. The bulk-rock quantitative phase analysis (QPA) was obtained by the Rietveld method while the detailed composition of the clay-sized fraction was determined by modelling of the oriented X-ray diffraction patterns. The research provided a precise classification of the mineral component of soils, distinguishing the mineral phases of the clays and the so-called mixed-layer clay minerals. We found that the content in mixed layers can be directly correlated with the water retention and the cation exchange capacity ​​of the soil, while the presence of other clayey minerals and phyllosilicates in this research did not affect this CEC parameter, which codes the fertility level of the soils. The study demonstrates that terroir, in particular soils formed in complex or very different geological conditions, can only be effectively interpreted by properly analysing its mineral phases, in particular the mixed-layer clay component. These are characteristic abiotic ecological indicators, which may have specific eco-physiological influences on the plant.

Is wine terroir a valid concept under a changing climate?

The OIV[i] defines terroir as a concept referring to an area in which collective knowledge of the interactions between the physical and biological environment (soil, topography, climate, landscape characteristics and biodiversity features) and vitivinicultural practices develops, providing distinctive wine characteristics. Those are perceptible in the taste of wine, which drives consumer preference and, therefore, wine’s value in the marketplace. Geographical indications (GI) are recognized regulatory constructs formalizing and protecting the nexus between wine taste and the terroir generating it. Despite considering updates, GIs do not consider the nexus as a dynamic one and do not anticipate change, namely of climate. Being climate a fundamental feature of terroir, it strongly impacts wine characteristics, such as taste. According to IPCC[ii], many widespread, rapid and unprecedented changes of climate occurred, some being irreversible over hundreds to thousands of years. Climatic shifts and atmospheric-driven extreme events have been widely reported worldwide. Recent climatic trends are projected to strengthen in upcoming decades, whereas extremes are expected to increase in frequency and intensity, forcing wines away from GI definitions. Geographical shifts of viticultural suitability are projected, often moving into regions and countries different from current ones. Some authors propose adaptation in viticulture, winemaking and product innovation. We show evidence of climate changing wine characteristics in the Douro valley, home of 270-year-old Port GI. We discuss herein resist or adapt stances for when climate changes the nexus between terroir and wine characteristics. Using the MED-GOLD[iii] dashboard, a tool allowing for easy visual navigation of past and future climates, we demonstrate how policymakers can identify future moments, throughout the 21st century under different emission scenarios, when GI specifications will likely need updates (e.g., boundaries, varieties) to reduce climate-change impacts.

Extreme canopy management for vineyard adaptation to climate change: is it a good idea?

Climate change constitutes an enormous challenge for humankind and for all human activities, viticulture not being an exception. Long-term strategic changes are probably needed the most, but growers also need to deal with short-term changes: summers that are getting progressively warmer, earlier harvest dates and higher pH in musts and wines. In the last 10-15 years, a relevant corpus of research is being developed worldwide in order to evaluate to which extent extreme canopy management operations, aimed at reducing leaf area and, thus, limiting the source to sink ratio, could be useful to delay ripening. Although extreme canopy management can result in relevant delays in harvest dates, longer term studies, as well as detailed analysis of their implications on carbohydrate reserves, bud fertility and future yield are desirable before these practices can be recommended.

Elucidating vineyard site contributions to key sensory molecules: Identification of correlations between elemental composition and volatile aroma profile of site-specific Pinot noir wines

The reproducibility of elemental profile in wines produced across multiple vintages has been previously reported using grapes from a single scion clone of Vitis vinifera L. cv. Pinot noir. The grapevines were grown on fourteen different vineyard sites, from Oregon to southern California in the U.S.A., which span distances from approximately hundreds of meters to 1450 km, while elevations range from near sea level to nearly 500 m. In addition, sensorial (i.e. aroma, taste, and mouthfeel) and chemical (i.e. polyphenolic and volatile) differences across the different vineyard sites have also been observed among these wines at two aging time points. While strong evidence exists to support that grapes grown in different regions can produce wines with unique chemical and sensorial profiles, even when a single clone is used, the understanding of growing site characteristics that result in this reproducible differentiation continues to emerge. One hypothesis is that the elemental profile that a vineyard site imparts to the grape berries and the resulting wine is an important contributor to this differentiation in chemistry and sensory of wines. For example, various classes of enzymes that catalyze the formation of key aroma compounds or their precursors require specific metals. In this work, we begin to report correlations between elemental and volatile aroma profiles of site-specific Pinot noir wines, made under standardized winemaking conditions, that have been previously shown to be distinguished separately by these chemical analyses.